martes, 22 de febrero de 2011

[O d]

Nadie nos avisa, pero de repente sucede. Si supiéramos de su importancia seguramente nos vestiríamos de otra manera (con lo mejor que tengamos en el armario), nos echaríamos un poco de colonia más, nos echaríamos un toque más de maquillaje, y allí, esperaríamos ese momento con la mejor de nuestras sonrisas. Pero no, esa es la magia del momento, que no sabemos qué va a suceder, y aún menos la manera en que pueden marcarnos una conversación, un llegar tarde, un esperar al metro, un subirte en el vagón que otra persona, el ir al mismo sitio, el tener amigos comunes y por tanto, poder mantener una conversación (medianamente normal, teniendo en cuenta las horas y el día de la semana).
Seguramente a mi me pilló así, con el pelo totalmente despeinado,  sin manejar demasiado bien los tacones, sin saber las palabras exactas que decir, y sin saber por qué dije las que dije... 
Da igual, aquel 22.O2.2OO9 marcó un antes y un después, porque aquel chico "mono" que encontré en una fiesta allá por mis catorce años, y del que no supe mucho más en todos estos años; entró a formar parte de mi vida, para cambiarla y para quedarse.

lunes, 21 de febrero de 2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Pedacitos de anoche

Los mejores y más felices sueños siempre son los que tengo cuando duermo pegadísima a ti, cuando siento tu respiración en mi oreja, cuando no entra ni siquiera un poco de aire entre tu cuerpo y el mío.
Pero los mejores y más felices sueños son también los que vivo contigo, sin estar necesariamente dormida.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Nota 347

Siempre pensé que lo decían porque eran personas muy cercanas a mi, personas que me quieren y que me desean lo mejor; pero ahora tengo que darles la razón a esas personas que me decían que yo podría estar con quién quisiese, porque es verdad, no se equivocaban ni exageraban: Estoy exactamente con la persona que quiero estar. TÚ. CONTiGO.

lunes, 7 de febrero de 2011

Casualidades

Nunca he tenido una respuesta firme y clara sobre las casualidades, como para la mayoría de las cosas soy muy radical: o me las creo a ciegas, o no me creo nada.
Casualidad fue la manera de llegar a esa fiesta, casualidad es que también estuvieras, casualidad es que me fijara en ti a pesar de no tener ningún recuerdo tuyo en el colegio... Casualidad fue que aquella noche a ti te hicieran esperar más de la cuenta, y que yo me quedara con mis amigos bebiendo por el barrio, casualidad fue el momento exacto en el que se cruzaron nuestros caminos. Casualidad es que como la primera no fue suficiente, y aunque nos adelantastéis; el destino, o la casualidad nos volvió a juntar unos minutos después. Casualidad es que terminaramos hablando, que tú decidieras buscarme al día siguiente (cosa que no solías hacer), y casualidad fue el día que nos volvimos a encontrar porque después de intentarlo varias veces aposta, no salió hasta que la casualidad lo quiso. Casualidad es que yo ese día aceptara jugar a algo que cualquier otro día, seguramente, no hubiera aceptado. Casualidad fue que mi hermana estuviera en sitio y momento exacto para juntarnos. Y aquí estamos, depués de otras muchísimas casualidades, o no casualidades. Sea una casualidad o no, no me arrepiento de nada.

domingo, 6 de febrero de 2011

Hueles tan bien a las cinco y media de la mañana...

sábado, 5 de febrero de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

85!
No hay respuesta a todas mis preguntas,, no hay solución a todos mis problemas.